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       Comentario de CHICOVERGON Añadido November 27, 2009 Ver Comentarios 0      
Fantasia Trio HMH desde el punto de vista de la esposa!

He encontrado un relato delicioso de un trio HMH y le he modificado algunas partes, pues asi me encantaria encontrar parejas donde la mujer piense y sienta esto mismo ... que ricura ... aaahhhmm  .... uuuuhhmmmm...

Al ver los dos miembros erectos, mi primer comentario fue: ¡WOW, qué rico se siente estar en medio de dos vergotas!... –, y siguieron las caricias, besos, mordidas suaves.
Las manos de ellos comenzaron a recorrer mi cuerpo de arriba hacia abajo, me volteé y quedé frente a mi esposo y él me saco del vestido mis senos, por otra parte, al sentir entre mis nalgas la verga de David, me hizo vibrar de emoción, no podía creer que estuviera sucediéndome eso. El invitado(David) me rodeó y empezó a tocar mis tetas con mucha pasión; mientras Antonio me bajo el vestido. Me volvieron a girar y David no resistió el tener mis tetas grandes y erguidas, y de inmediato se lanzó a mamármelas tan rico que no puedo evitar al recordarlo, sentir un calor riquísimo en mi vagina.
 
Luego de esto decidimos irnos a un hotel. Y ahí me quitaron el vestido y yo estaba desnuda ante dos hombres que no paraban de estimularme sexualmente, los dos ansiosos de poseerme y yo aún incrédula de lo que estaba pasando, pero con una euforia y una pasión que me hicieron olvidar todos mis temores.
Suavemente me tendieron sobre la cama, y los dos comenzaron a chuparme cada uno una teta y esa sensación para mí es inolvidable; pues al sentir sus bocas y sus manos recorrerme tuve un orgasmo tan intenso que sentí desfallecer. No podía resistir las ganas de descubrir que había debajo del boxer de David, así que suavemente le toqué el pecho de una manera muy sensual y fui bajando la mano hasta llegar a su bulto y sacar la deliciosa verga que tenía. Mi primer impulso fue metérmela a la boca, no me pude contener y eso hice mientras con la mano acariciaba la verga de mi esposo…
Así estuve unos minutos hasta que decidí invertir la situación y mamársela a Antonio, mientras estimulaba la verga de David con la mano. Así estuvimos otros minutos, hasta que los puse cerca y me metí a la boca las dos macanas bien erectas, grandes y jugosas, dándoles unas mamadas de campeonato, y sintiendo que me iba a ahogar, pues los dos están muy bien dotados. Continuamos con una serie de posiciones en las que ambos me hacían vibrar, pues mientras uno me cogía yo devoraba la verga del otro…
Cuando David me penetró, sentí un calor tan intenso que no pude evitar mojarlo con mi elixir, pues era algo por lo que había esperado tanto tiempo, y eso mismo me hizo darle unas mamadas más fuertes y ricas a mi marido, al punto de casi lograr su eyaculación. Antonio se separó un poco para contenerse, ya que no quería perderse más detalles, mientras David me seguía cogiendo y dándome caricias y besos por todo el cuerpo. Después de unos minutos, nuevamente me derramé en él, pues al sentir esa verga tan grande me sentía muy puta. David con sus manos grandes me tomaba de la cadera y me jalaba hacia él, sintiendo hasta el fondo su verga y haciendo que sus testículos rebotaran en mis nalgas.
Cambiaron de posiciones y ahora se la mamaba a David mientras Antonio me cogía. ¡Mmm, esa sensación de sentirse dominada por dos hombres calientes, es riquísima!... Después de un tiempo así, me puse recostaba bocarriba y David comenzó a mamarme la vagina, ¡qué semental!, su lengua la sentía como si fuera su verga, grande y juguetona, mientras mi esposo estaba disfrutando de una rica cubana entre mis tetas, y yo alcanzaba a meterme la punta de su verga a la boca… Era inevitable y no me pude contener. Me derramé en la boca de nuestro nuevo amigo y él feliz se bebió todos mis jugos.
Nuestro amigo se puso bocarriba, y yo encima de él, Antonio se encargó de guiar su verga hacía la vagina ya ocupada por el mástil de David, y poco a poco se fue abriendo paso en mi panocha. ¡Esa sensación es inigualable!... Comenzaron a moverse al mismo ritmo, mientras yo gemía como una perra por el placer y sentía que me estaban perforando dos ricas vergas al mismo tiempo y que rozaban mis paredes vaginales al grado de sentirla explotar. Al mismo tiempo David devoraba mis tetas con fuerza como ternero huérfano y Antonio se impulsaba de mis caderas para penetrarme con la fuerza de un toro embravecido…
¡Mmm, qué sensación!... Solo las putas que lo hemos probado sabemos a los que nos referimos… Después de unos minutos los tres nos fundimos en un orgasmo fenomenal, y sentir las leches calientes mezclarse dentro, es como sentir un rayo de energía que la hace a una vibrar, gemir y gozar al máximo…
Después de la deliciosa experiencia de una doble penetración vaginal, nos tomamos unos minutos de descanso entre caricias y besos, que me hicieron sentir una mujer plena y que derivaron en calentarnos nuevamente. Antonio y David estaban listos para continuar, haciéndome disfrutar de mi trío al máximo. Le pedí a nuestro amigo que se sentara en el sofá, cosa que él de inmediato hizo, me hinqué ante él y le empecé a dar unas riquísimas mamadas al estilo \"heladito\", recorriendo desde la base de los huevos hacia arriba con la lengua, dejando salivita en el camino (como marcando territorio) y al llegar a la cabeza de su verga, rodeándola en círculos con mi lengua suavemente, y ver como él se retorcía de placer, mientras a mi marido, con la mano, le hacía una no menos riquísima chaqueta, siguiendo el mismo ritmo de la mamada de David.
Minutos después, cambié de posición y me senté de espaldas a David, quedando al frente la jugosa verga erecta de mi esposo, la que con fuerza devoré, sintiendo las manos de ellos recorrer mi cuerpo; al sentir mi boca y mi panocha atestadas y estar los tres llevando un mismo ritmo, tuve un orgasmo tan rico, al grado que empapé a David y entonces, él sugirió ir al baño al lavamanos (tocador). Ahí me sentó de frente a él, mis piernas las puse en sus hombros y con la furia de un toro caliente, me metió la verga hasta el fondo, mientras Antonio observaba y se masturbaba. Era tal su cara de felicidad, que no quise interrumpirlo en nada y decidí dedicarme a disfrutar el momento, pues noté que a mi marido, lo excitaba aún más, estar viendo como me cogían…
Entre embestidas, yo gemía de placer y ellos también, Antonio acercó su garrote a mi boca y yo feliz, se la mamé. David me perforaba con esa verga grande y Antonio recibía una súper mamada. Yo no me podía contener y dije que me venía, a lo que Antonio de inmediato reaccionó, derramando su leche en mi boca y David en mi panocha. Después de eso, David me llevó a la cama y me puso bocabajo, poniendo una almohada debajo del vientre y me penetró hasta el fondo; para esos momentos, Antonio ya había vuelto a calentar motores y puso su reata en mi boca, lo que David no sabía, era que a mí me encanta masturbar la verga en esa posición, lo que llamamos el \"perrito\".
No tardé ni cinco minutos, cuando volví a tener otro orgasmo, pues en esa posición es imposible contenerse, y ellos respondieron minutos después con otra eyaculación. Mi esposo viniéndose en mi cara, dejándome mi \"mascarilla preferida\" y David en mis nalgas, embarrándolas de leche con su misma verga.
Los tres estábamos cansados, pensé que ahí había terminado todo, me acosté en medio de mis dos hombres, pegaditos los tres y abrazándonos. David dijo que necesitaba un descanso y ¡yo más!... Nos dormimos abrazados los tres en no menos de quince minutos. Yo dormí de frente a David y con Antonio a mis espaldas. ¡Uy, es una rica sensación sentirse resguardada por dos hombres!...
Para mi sorpresa, al despertar David tenía una gran erección, con el simple hecho de tenerme cerca y me sorprendió pues expedía por todo sus poros una calentura de jovencito aunque casi cumplía 40 años. Comenzó nuevamente a besarme y morderme la boca, las orejas, las tetas, hasta realizar un delicioso 69 por un buen rato (descubrí que los hombres tienen diferentes olor y sabor). Después, me colocó en la posición de misionero y bombeando tan fuertemente, una embestida tras otra, cada vez con más fuerza, que yo sentía como su verga rebotaba con mis paredes vaginales y sus huevos en mis nalgas, Antonio empezó a acariciarme el ano y me puso una crema, y fue colocándome la cabeza de su verga parada y lentamente me la fue introduciendo por detrás. Era la segunda vez que me penetraban dos machos. Mi marido me enterraba su verga hasta los huevos, mientras David me hundía su pija en mi conchita caliente mientras me chupaba mis tetas que estaban duras, estaba gozando como una putita, mejor dicho, como una perra en celo, David me mordía los pezones y mi marido me nalgueaba mientras gritaba, abre más tu culo puta, yo movía como nadie mi culito y los enloquecía, con mi vagina y culo los exprimía como si tuviera una aspiradora y no tardamos en corrernos, uuuhhmmm!!!!   Aaahhhhhh!!!! me llenaron de leche caliente mi conchita y mi agujero trasero, tan así que me chorreaba por los dos agujeros.

Descansamos un poco y empezamos a besarnos y acariciarnos, David reaccionó de inmediato poniendo dura su verga y sin darme tiempo, se puso encima de mí, imposibilitándome para moverme, sentí todo su peso encima y su fierro hasta el fondo; ésta sensación me calentó por completo. Es raro, pero no me podía mover, me agarró las manos y se dedicó a meter y sacar su verga, me tenía prácticamente a su merced. David me dominaba a su antojo, sólo le dije:
Quiero que me digas el momento exacto en el que te vayas a venir, porque me encanta venirme al mismo tiempo que mi pareja-, y eso lo puso aún más caliente y con más fuerza me siguió penetrando.
Entraba y salía de mí, su verga la sentía yo como un sable caliente. Él se apoderó de mi boca, comiéndose mis labios, recorriendo con su lengua toda mi boca, dándome chupetones en el cuello. Después de un rato de estar así, gimiendo, sudando, David anunció que se corría, y yo, como impulsada por un detonador, estallé en un enésimo orgasmo. Él se recostó bocarriba, mientras me dirigí hacía Antonio, quien en esos momentos se estaba viniendo en su mano, con el agasajo visual que le había dado, la golfa de su mujer. Lo besé tiernamente y sentí una fusión y una renovación de nuestra relación.

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