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       Comentario de MIAUMIAU1 Añadido April 11, 2013 Ver Comentarios 7      
SORPRESA PARA MI ESPOSO
Hoy escribe Miau Miau. Es una historia que le había prometido a mi esposo desde hace unas semanas. Es ficticia!! Pero estaría muy bien hacerla realidad. Yo me he masturbado varias veces con eso...
 
 
Estaba en el departamento esperando a mi esposo. Me sentía nerviosa y excitada al mismo tiempo. Me volví a mirar en el espejo y sonreí, mi atuendo era perfecto para lo que había planeado. Falda de mezclilla extremadamente corta y solo una pequeñísima tanga negra debajo, una playera de tirantes blanca que dejaba ver mis pequeños pezones rositas porque había decidido no usar brassiere, mis zapatos negros muy altos que me había regalado mi esposo, cabello alaciado, maquillaje un poco cargado y listo! Estaba lista para la acción. En cuanto escuché la puerta abrirse me puse mi chamarra negra de cuero, pues no quería que mi esposo supiera mis intenciones reales. Me miró y pude ver en sus ojos el deseo de fornicar a su hembra en ese mismo instante... lamentablemente yo tenía planes muy diferentes. Le dije que ya se había hecho tarde y que debíamos irnos. Se cambió rápido en lo que yo fumaba un cigarro para calmar los nervios y en cuanto olí su perfume supe que ya íbamos a salir.
 
Tomamos un taxi, con el conductor un poco incómodo por mi forma de vestir y la altura de mis tacones... yo sabía perfecto lo que él estaba pensando, porque yo misma lo había hecho a propósito. Eso era lo que yo quería. 
 
Mi esposo trataba de meterme la mano entre las piernas, pero yo lo empujaba suavemente... quería excitarlo más, mucho más. Llegamos a nuestro destino. Un bar nada elegante en una zona poco elegante (obvio todo eso fue planeado por mi, sabiendo que no iba sola y que todo era para cumplir una fantasía realmente excitante). Mi esposo y yo nos sentamos en una mesa, viéndonos de frente; yo disfrutaba el momento porque mi esposo no tenía ni idea de mis planes. Le había dicho que quería cumplir una fantasía... pero eso era todo. Sabía que él estaba muy intrigado. Nuestra conversación era fácil, yo evitaba los temas sexuales, pero sabía que esos pensamientos invadían por completo nuestras mentes. Pedimos unos tragos y continuamos la conversación... hasta que llegó mi 'target'. Me levanté de la mesa dándole un beso en la boca a mi esposo, diciéndole que debía ir al baño. Cuando regresé a la mesa lo volví a besar y le dí algo que llevaba en la mano. Era mi tanga negra que me había quitado y ahora estaba empapada en sus manos. Yo sabía que estaba mojada, pues la última hora me había excitado mucho. 
 
Sus ojos me preguntaban mi plan, pero yo no iba a arruinar la sorpresa. Me senté en la mesa, con mis ojos hacia el bar. El hombre que había llegado antes de que me parara al baño era la razón por la que estábamos en ese lugar. Yo lo miraba de reojo mientras hablaba con mi esposo, sabiendo que él estaba totalmente consciente de que miraba a otro hombre. Finalmente el hombre se volteó y me miró.
 
Lo miré a los ojos con un mensaje demasiado claro: quiero que me cojas, por eso estoy aquí. Él entendió, recorrió mi cuerpo con los ojos y llegó a mis piernas. Sabiendo lo que estaba mirando yo abrí las piernas, dejando ver mi panochita brillante y desnuda. Sus ojos encontraron los míos por segunda vez, ahora con sorpresa.
 
Todo ese intercambio no pasó desapercibido ante mi esposo, que me preguntó lo que pasaba. Lo miré a los ojos y le dije 'ésta es tu sorpresa, te amo. Quiero que me veas y que lo disfrutes, cuando yo salga con ese hombre, quiero que tú vengas detrás de nosotros.' 
 
Me acerqué entonces al hombre en la barra, que seguía sorprendido. Le dí un beso en la boca y después le dije hola. 
 
Era un hombre corpulento, de unos 50 años, alto, con algunas canas y arrugas... lo que yo buscaba. Me volvió a mirar sorprendido, y empezó a hacer preguntas tontas. 
 
-¿Cuántos años tienes?
 
-20... tienes algún problema con eso?
 
-Soy mucho más grande que tú, si sabes?
 
-Y luego?
 
-Eres muy bonita. Haces esto seguido?
 
-Depende... cuando quiero coger, sí.
 
El hombre me miró como si fuera un alien. Me acerqué más a él y me quité la chamarra. Sus ojos se posaron en mis tetas por varios minutos. Podía ver el deseo y la duda en sus ojos. Me tenía miedo... pero quería cogerme muy muy duro. Mi mano se posó en su entrepierna y pude sentir su verga grande y muy dura. Cerró los ojos por un instante y yo aproveché para tomar su mano y deslizarla bajo mi falda. Sus dedos buscaron mi puchita caliente y mojada, alcanzó mi clítoris y dejé escapar un gemidito cerca de su oído. Abrió los ojos y le dije que fuéramos a mi casa. Me preguntó si tenía que pagarme... le dije que yo solo quería coger. Pagó lo que había tomado, me puso mi chamarra y salimos para tomar un taxi hacia mi casa. Cerca de la puerta me volví hacia mi esposo y le mandé un beso. Sus ojos me dejaron saber que lo estaba haciendo bien y yo confiaba que él iba a estar detrás de nosotros en otro taxi. 
 
Llegamos al departamento, fumé otro cigarro mientras bebía una cerveza con él y cuando casi acababa llegó mi esposo. Me acerqué a él, lo besé un largo rato y le presenté al hombre que me iba a coger. En ese momento el hombre no sabía que hacer, no tenía idea de lo que pasaba, y le expliqué que a mi esposo le encantaba verme coger. Mi esposo asintió y le dijo que no se pusiera nervioso, que tenía permiso de cogerse a su putita. Llevé al señor a la cama, aún lo podía sentir nervioso, pero sus nervios se fueron cuando me metí su verga a la boca. Era más grande de lo que esperaba, y mi esposo, frente a mi se había empezando a tocar. Yo  pasaba mi lengua por toda su verga más dura cada vez, poniendo énfasis en la punta, le mamé los huevos, me metía la verga hasta que me llegara a la garganta.  Se la mamé hasta que la tenía super dura y entonces paré. Me puse frente a él y me quité la blusa para que me tocara las tetas. Las agarró con sus manos grandes, tocándome como si fuera una escultura, muy cuidadosamente, como si temiera romperme. Acercó sus labios y me empezó a mamar los pezones. El cuidado con el que había empezado comenzaba a disiparse, volviéndose más salvaje cada segundo, me mordía los pezones y me agarraba por la cintura, como temiendo que me alejara. Cuando acabó de mamarme las tetas, le quité la camisa y dejé que él se quitara el pantalón mientras yo comenzaba a quitarme la falda. Estaba por quitarme mis tacones altísimos, pero me dijo que me quedara con ellos. Yo obedecí. Mi esposo le pasó un condón mientras yo me ponía de perrito, pero antes de penetrarme metió su lengua en mi vagina ya húmeda. Sus lengüetazos eran insistentes y yo sentía delicioso. Mientras me penetraba con la lengua sus dedos me daban un masaje en el clítoris, haciéndome gemir como perra. Yo estaba escurriendo, mi vagina llena de jugos y caliente, lista para ser penetrada. Se puso el condón, y me penetró con una embestida. Yo grité, pues su verga era muy grande, podía sentir mi vagina estrecha estirarse para darle pase a ese monstruo. Me agarraba la cadera, embistiéndome fuerte y clavándome la verga hasta el fondo. Yo gemía y no podía parar. Veía a mi esposo loco de sexo y eso hacía que me mojara más. El hombre me decía putita, me daba nalgadas y sudaba. Yo gemía y lo escuchaba gemir. Mi vagina era un mar de líquidos, estaba demasiado excitada. Me acostó por completo en la cama y yo sentía demasiado cabrón. Gritaba de placer. Sus embestidas se volvieron más lentas, y yo podía sentir todo lo que mi vagina se estaba comiendo. Me encantaba. Me volteó para verme la cara y agarrarme las tetas mientras me seguía penetrando. El tipo ya había aguantado demasiado. Sabía que ya no le faltaba mucho para venirse, pero yo no quería que acabara. La situación me excitaba demasiado. Miré a mi esposo, y viendo sus ojos ansiosos por cogerme tuve mi primer orgasmo. Fue demasiado fuerte, tuve espasmos, mis piernas temblaban, mi espalda se había arqueado... y su verga estaba llena de mis líquidos. Sintiendo el calor de mi orgasmo, él no pudo contenerse más, sacó la verga, se quitó el condón y se vino en mis tetas.
 
Me quedé acostada un rato en la cama, mientras mi esposo me besaba. El hombre se vistió y dándome las gracias salió de la casa. Me quedé sola en la casa, cansada y disfrutando de mi esposo. Le dije 'Te amo' y lo besé durante mucho tiempo. Se puso encima de mi y me hizo el amor delicioso. Como siempre lo hace.
 
Fin.
 
Espero que disfruten el relato ^_^ 
 
Miau miau
 
P. D. Amor de mi vida, te extraño.

by SRSOULMAN on April 27, 2013
Buen relato,

Hay mucha pasi�n en el. Pero mucho amor tambi�n!! felicidades

by FOXYANDJAY on April 16, 2013
Buenisimo tu relato!!!

by ILAMANT on April 15, 2013
Vous �tes un ma�tre de la s�duction avec votre mari que le couple sont de plus excitant, et l'histoire soleil qui m'a fait venir tr�s riche.

Realmente lo disfrute,  es una delicia,  leer cada l�nea me hizo tener un riqu�simo orgasmo,los felicito por ser as�. 

by JERRYMAN04 on April 15, 2013
Muy rico relato, un juego cachondo que despierta todo para querer ser el desconocido, felicidades tienes mucha imaginaci�n, saludos.

by SEXY50 on April 13, 2013
Esta Riquisimo de leer, me puso muy Caliente, ya quisiera ser yo el hombre del relato, cuando quieras me avisas

by MARTINMEX on April 12, 2013
Es un relato delicioso. Leer algo tan bien redactado pone la sangre a mil. Besos.


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