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       Comentario de JOVENSWINGER1 Añadido en Enero 4, 2011 Ver Comentarios 0      
Un paseo caliente por la ciudad!!!

Hola. Afortunamdamente he vivido muy gratas experiencias en este ambiente. Les voy a vontar una que me excitó mucho:

Contacté con una pareja madura, ambos en los 40. Me citaron en un restaurante en el centro de la ciudad.

Él de 1.70 más o menos, delgado, buena onda. Ella, morena clara, 1. 60, bonita. Llevaba una minifalda y blusa blanca. Tomamos algo mientras platicabamos. Amena charla, aunque se quejaban de algunas citas en las que los singles los plantaron. Me comentaron que ella estaba cansada y que no deseaba ir a un hotel, pero que podiamos dar una vuelta para conocernos más. Aunque primero pensé que no habría acción, acepté.

Fuimos al estacionamiento y subimos a su coche. Él, al volante, ella a su lado y yo atrás. En ese momento inició la diversión:

De su bolsa, ella saco una minifalda, más pequeña que la que se quito en ese momento, y se la puso. Me exité, mientras veía sus piernas gruesas y torneadas, y planeabamos lo que ibamos a hacer. Avanzamos un poco en el coche hasta llegar a una calle poco transitada. Bajamos. En ese momento, ella llevaba la microfalda, la blusa semiabierta y un saco negro. Caminamos, la tome de la mano y con la mano que nos sobraba pudimos manosearnos. Yo le acaricie sus nalgas mientras ella rosaba mi pene, ya erecto. Nos detuvimos frente a una caseta telefónica; mientras él aparentaba hablar, nos observaba mientras fajabamos. Ella saco mi pene del pantalón y me masturbó deliciosamente. Yo seguía tocandola, bajo el saco negro. Algunas personas pasaron por esa esquina. Ya calientes, regresamos al auto.

Ahora ella se subio atras, conmigo. Él puso el auto en movimiento y nos veía por el retrovisor. Nos besamos, le desabotone lo que faltaba de la blusa y le baje el brasier para chupar sus senos. La chupe todo lo que pude. Luega se monto en mí. Ella relataba cada cosa que yo le hacía. "Me la está metiendo toda y me gusta". decía ella y los tres nos exitabamos más.

¿Cómo te la esta metiendo?...

Y todavía falta que te coja yo ¿quieres?
Sí mi amor, me gusta la verga...

Te gusta como coge mi mujer?
Me encanta, se mueve muy rico...

era parte de lo que decíamos, mientras yo entraba y salía de esa caliente y mojada cuevita. Dimos como 3 vueltas por la colonia,. mientras la penetraba a diversos ritmos. por la vagina y por el culo. Claro: empañamos los vidrios.  Fue una gran experiencia y ella es una delicia.


...........


Si alguna pareja tiene alguna(s) fantasías que les pueda ayudar a cumplir, con discreción, sin malos rollos ni violencia, visiten mi perfil y escríbanme para ponernos de acuerdo. 

Diviértanse mucho, e invítenme.

Jovenswinger1
       Comentario de AMANDISIMOS Añadido en Septiembre 22, 2010 Ver Comentarios 1      
Amanda Manara, "Pezones Miyake"
Cuando se tiene una pasión, el mundo gira entorno a ella. Cuando se tienen varias y se juntan, se crea un universo completo. Una que es apasionada y un poco viciosa, trata de unirlas y cuando se consigue, ¡uf!, tiembla hasta el asfalto. Entro en órbita olfativa ante determinados aromas, y determinados perfumes me transforman, me llevan a otros mundos, me traspasan… La textura, el calor, la suavidad de los pechos femeninos me vuelve loca. Anoche pude unir ambas pasiones.

En medio de una fiesta vertiginosa, donde la mirada no podía descansar ante tanto cuerpo excelente, tanta piel, tanta mirada cargada de lujuria, tanto arnés, látex y provocación, de pronto descubrí, aprisionados entre dos tiras de cuero, unos pezones que invitaban a ser lamidos, besados y comidos. Me acerqué a su encantadora propietaria y, sin mediar palabra, los prendí entre mis labios. De esa piel morena, de esa protuberancia endurecida, caliente y suave, emanaba un tenue aroma a Miyake, uno de los pocos perfumes que me eleva, mezclado con su propio aroma, el de su piel. Me emborraché, exploté con aquella mezcla.

Más tarde, después de visitar otras pieles, otras bocas, otros aromas, otras delicias, recorría la sala cuando mi nariz me hizo parar en seco: una nueva piel, unos pezones endurecidos y oscuros, coronando un pecho adolescente. Un pecho ofrecido a mi boca que anunciaba de nuevo sensaciones muy estimulantes. De nuevo Miyake, pero esta vez diferente, mezclado con otro olor, adornando ese cuerpo delgado y cargado de fascinación.

Hubo muchos otros perfumes, mucho deseo, pero aquellas dos mujeres quedarán para siempre en mi memoria como si un quijote lesbiano fuese recibido en una casa de té en lo más profundo de Tokio. Gracias por la excelencia.
       Comentario de DUEGOLOZZOS Añadido en Septiembre 21, 2010 Ver Comentarios 1      
el trio!!!
Era un típico viernes a la noche. Tráfico por todas partes, un calor sofocante, gente corriendo de un lugar a otro, todos apurados por llegar temprano a sus casas. Al final llegué del trabajo con el tiempo justo para poder sacarme la ropa y ponerme cómodo antes que llegara María, mi mujer y una amiga suya. Hoy teníamos que ir a una fiesta de su trabajo y como la amiga vivía en una ciudad cercana le había ofrecido que viniera a casa a cambiarse. No había terminado de ordenar un poco el living cuando escuché el timbre en la puerta. Al abrir, me llevé una sorpresa ya que no conocía a Ana, la amiga de María. Es una mujer de contextura grande, algunos dirían gorda de cabellos negros, ojos verdes, unos grandes senos, muy sensuales que parecían escapar de la blusa. Luego de las presentaciones la invité a pasar al living. No podía dejar de espiar a cada momento los senos de Ana. Me resultaban fascinantes. Mi mujer tenía una contextura normal, no era delgada pero sí podríamos decir que algo rellenita, tenía pechos algo chicos para mi gusto, pero hermosos. Marí era una mujer muy sensual, y lo sabía, conocía como moverse, que decir o hacer para que todos los hombres se hicieran todas las fantasías con ella, sabía cómo calentarme. Cuando estábamos en la cama yo siempre le contaba mis fantasías aunque ella casi nunca me dijera las suyas. En ese sentido era una chica tímida, parecía renuente a dejar salir lo que tenía dentro. Estaba en esos pensamientos cuando María me pidió que trajera algo para la visita. Cuando llegué a la heladera casi me desmayo, estaba vacía, parecía el desierto. - ¿Qué quieren tomar? Sólo tengo champagne y vino frío, el resto está caliente. - ¿No tenemos agua o gaseosa? - No nada, evidentemente nos olvidamos de hacer las compras... - Si hay que elegir - Dijo Ana - que sea champagne. - Bueno, eso nos va a ayudar a ponernos a tono para la fiesta. - Dijo Maria Sin dudarlo un instante saqué la bebida y la serví, estaba excelente. Con el calor que hacía era un placer sentir eso frío en la garganta. Mientras esperábamos que se hiciera la hora, charlamos del trabajo, de cosas intrascendentes, y durante todo ese tiempo seguía espiando la blusa de Ana. Un par de veces incluso María me vió pero en vez de una mirada reprobadora había un brillo pícaro en sus ojos.
Finalmente llegó la hora de cambiarnos para salir. Ana y María ocuparon el dormitorio principal y yo el estudio. Como era de esperarse olvidé el desodorante y fui a buscarlo al baño. De pasada miré la puerta entreabierta del dormitorio. Allí estaban las dos a medio cambiar, María casi desnuda y Ana con el torso descubierto. Me quedé como paralizado mirando y no pude evitar que María me viera. Rápidamente seguí hasta el baño y me quedé un rato allí para disimular. No había logrado ver bien los pechos de Ana, ella estaba de espaldas, pero la parte que vi me encantó, su piel blanca, sus curvas sensuales y llenas. No podía creer lo que estaba haciendo, más cuando mi mujer estaba aquí conmigo. Luego de lavarme la cara salí del baño y rápidamente pasé al estudio donde terminé de cambiarme. Me senté luego en el living tomando las últimas gotas de champagne esperando que las chicas terminaran. Al cabo de media hora salieron, María vestida con una minifalda, una blusa escotada y zapatos de taco alto, todo muy sexy, estaba para desvestirla allí mismo. Ana no se había quedado atrás. Usaba una pollera amplia, zapatos bajos, pero la blusa era muy escotada en un color rojo furioso, que hacía imposible evitar mirarla. Cuando le presté más atención, me di cuenta que no llevaba sostén y que la blusa era muy similar a una que tenía mi mujer. Estaba bárbara, daban ganas de tirarse de cabeza en sus pechos. El viaje en el auto me hizo transpirar mucho más. María estaba a mi lado y Ana atrás quien debía agacharse un poco cuando quería hablarnos. Allí se me iban los ojos ya que podía ver claramente sus senos. No sé cómo llegué sin que chocáramos, porque hasta María, normalmente tranquila cuando estábamos con otras personas, no dejaba de tocarme la pierna o de darme besos en la oreja. La fiesta no resultó mucho más tranquila que el viaje ya que María se sentó a mi lado y Ana frente mi en la mesa. Parecía que estaba todo preparado, yo traspiraba y fantaseaba cada vez más. Cuando se puso la música fui inmediatamente a bailar con María y al rato se nos unió Ana. El vino de la cena ya estaba empezando a surtir sus efectos ya que las chicas bailaban totalmente desaforadas al ritmo del mambo, la salsa y otros ritmos tropicales.
En uno de esos temas Ana saltaba y se movía tanto que uno de sus senos terminó fuera de la blusa. Al instante, María que estaba a su lado, se lo tomó entre las manos como una burda imitación de querer cubrirla. Todos alrededor mío vieron lo que pasó y más de uno comenzó a silbar, yo estaba sorprendido, mi mujer estaba totalmente desinhibida. Ella siguió como si nada, sonrió mientras Ana agradecía los aplausos y me miró pícara. Yo ya estaba más que excitado y creo que se notaba en mis pantalones y gestos ya que en medio de la fiesta María me sugirió que nos fuéramos y lleváramos a Ana con nosotros. Obviamente no iba a negarme, rápidamente saludamos a algunos amigos y fuimos al estacionamiento. En la calle no había nadie ya que era algo tarde y las chicas iban solas, abrazadas delante mío ya que yo me demoré pidiendo las llaves del auto. Cuando estaban llegando al auto me llamaron para que me apurara y cuando menos me lo esperaba gritaron "¡¡¡Mira!!!" y se levantaron las blusas. Me sorprendí mucho ya que no me di cuenta cuando María se había sacado el sostén y debo decir que no sabía con cuál de las dos me quedaba. Los senos de María eran redondos, algo chicos para mi gusto, con unos bellos pezones oscuros mientras que los de Ana eran grandes con unos pezones muy claritos y hermosamente parados. Ya era hora que dejara de ser el "tonto" de esta salida, me dije, y agarré a María de la cintura con una mano mientras que con la otra le tocaba un seno y la besaba. Después abracé a Ana y la besé apasionadamente. A través de la camisa podía sentir sus senos en mi pecho, estaba en el cielo. María me interrumpió rápidamente y me empujó hacia el auto pero no había furia en su mirada sino todo lo contrario. Yo subí al auto mientras las chicas subieron al asiento trasero. Sin detenerme ni un minuto encendí el motor y enfilé hacia casa. Esta vez fue más milagroso que no chocara... Ana y María no tardaron mucho más en sacarse el resto de la ropa que tenían, y cada prenda era prolijamente tirada hacia el asiento delantero. Pude ver como varios conductores que nos pasaban miraban hacia el asiento trasero asombrados. Seguí acelerando y rogando que ningún policía nos detuviera. Una vez que terminaron con la ropa comenzaron a incitarme a mí, a darme besos en la nuca o en la oreja, yo no tenía manera de saber quién me los daba. Como veían que yo mucho no podía participar, a menos que decidiera chocar o parar, rápidamente se aburrieron y se quedaron en el asiento trasero.
Por el espejo retrovisor veía como María le acariciaba el pecho desnudo a Ana, no tardó mucho en llegar a sus senos y comenzó a acariciárselos con un dedo mientras la miraba a los ojos. Mi pija parecía apunto de reventar el pantalón. Era la máxima fantasía hecha realidad, mi mujer con otra mujer y yo con ellas. Sin que se dijeran nada Ana se acercó a María y la besó en los labios mientras tomaba su mano y se la llevaba a su pecho. Lenta pero apasionadamente se besaron mientras sus manos no dejaban de acariciarse, tímidamente al principio pero luego cada vez más ardientes. Se veía que ambas estaban algo indecisas, como si fuera la primera vez, María fue la primera en romper el beso y tras mirarme con la más pervertida mirada que le haya visto en años comenzó a besar los senos de Ana. Ana tenía los ojos cerrados y se revolvía de placer, María definitivamente sabía donde besarla. Al principio le fue rodeando los pezones con la lengua hasta que estuvieron bien parados, primero uno y después el otro y ya cuando Ana lo pedía a gritos tomó los pezones entre sus labios y se los chupó bien fuerte. Yo podía escuchar los gemidos de Ana claramente. Deseé poder parar el auto allí mismo y unirme a ellas. Mientras seguía mirando la carretera me distraje y cuando volví a mirar por el espejo retrovisor no veía a María, sólo noté su cabellera entre las piernas de Ana. Por la cara de placer era obvio que se la estaba chupando y la estaba haciendo gozar como nunca. Ella gemía casi a gritos, manoteaba para todos lados y más de una vez me agarró la camisa en frenesí. Cuando terminó pegó un grito fuertísimo, yo ya no podía más y casi acabo allí mismo pero logré llevar el auto hasta casa. Sin decirme nada bajaron del auto abrazadas, desnudas, tocándose y se metieron en la casa, directo al dormitorio. En el camino terminé de sacarme la ropa y para cuando llegué al dormitorio las chicas se estaban enfrascando en un frenético 69. Era hermoso verlas, ambas tan distintas y con la misma pasión.
Ana no dejaba de lamerla y de meterle los dedos en la concha a María. A punto de estallar me acerqué a ellas con la pija en la mano y comencé a refregarla por la concha de María. Cuando Ana me vio allí sonrió y la tomó entre sus manos para llevársela a la boca, se pudo escuchar en ese momento el lamento de María, por dejar de recibir los cariños adecuados. No la hice esperar un momento y con la ayuda de María le inserté mi pija en su concha. El gemido esta vez fue de placer, inmediatamente comencé a empujar mientras María seguía chupándosela. Era la primera vez que la metía en una concha que no fuera la de mi mujer y me encantó. Ana se movía lentamente y cada tanto apretaba la cola y sentía su apretón en mi pija. Después de todo el show que había tenido en el auto, más la excitación de la fiesta no tardé mucho en acabar. Creo que grité y me escuchó todo el planeta cuando acabé, fue una de las acabadas más lindas de mi vida. Podía sentir todo mi semen en la concha de Ana, y sentí cómo ella también acababa en ese momento y María llena de jugos en la cara terminaba allí también. María siguió chupando hasta que Ana estuvo limpia y allí ella se dio vuelta y se besaron nuevamente... Después de esta experiencia nos quedamos un momento tirados en la cama los tres en silencio. Yo estaba en el cielo, no podía creer lo que había visto, de sólo pensarlo me volvía a excitar...
- Chicos, ¿dónde esta el baño? - Preguntó Ana. - - Sigue el pasillo, al fondo - Le contesté automáticamente. - - Voy a bañarme y vuelvo. - Me dijo mientras me acariciaba la pija - Porque vamos a seguir ¿no? - Por supuesto - Dijo Maria. Cuando estuvimos solos, María se dio vuelta y me besó profundamente, allí pude sentir el gusto de la concha de Ana junto con el gusto de mi semen. Ya podía sentir un conocido cosquilleo entre mis piernas. - ¿Te excitó? - Me preguntó con mirada picara. - Seguro, me gusto mucho verte con otra chica... - ¿Te gustó Ana? No supe qué contestarle en ese momento y me quedé callado. - No seas tonto, te la acabas de coger delante mío mientras yo le chupaba la concha, no tienes porque ser tímido. - Tienes razón - Le dije entre risas- Sí me excitó, nunca había estado con una chica tan... tan... - ¿Gorda? - Sí, esa es la palabra, tiene unos senos hermosos, sus pezones son mucho más grandes que los tuyos y dan ganas de morderla y besarla por todas partes. Me resulta muy sensual. Mientras hablaba, y con las caricias de Maria, mi pija ya se estaba poniendo dura nuevamente. - ¿Por qué no la ayudas a lavarse la espalda? - Me dijo pícaramente. - Si tú me lo pides... Y me fui hacia el baño. Allí encontré a Ana, todavía enjabonándose. Con el vidrio de la ducha empañado se podía ver el contorno de su cuerpo, toda piel para ser besada, chupada, lamida, sus grandes senos resultaban una invitación imposible de desechar. Sin pensarlo me metí en la ducha con ella. Apenas se dio vuelta y me dio la esponja para que la frotara. Lentamente comencé a frotarle la suave espalda desde la nuca hasta la cintura y luego bajando por el culo hasta las piernas. Cada movimiento mío era replicado por un gemido de ella, parecía una maquina de sentir, que estuviera hecha sólo de placer. Luego se dio vuelta y me limpió a mí, deteniéndose en mi pija que ya estaba cada vez más dura. Nos enjuagamos rápidamente y sin dejarla que llegue al dormitorio la acosté en la alfombra del baño y comencé a chuparle la concha. Ella gemía y se revolvía de placer, descubrí que era mucho más sensible que mi esposa. Cada gemido de ella me excitaba cada vez más, le tomé los pechos con las manos y le pellizqué los senos, cada vez gemía y se retorcía más. Sin dudarlo agarré mi pija y comencé a apoyársela en la concha. Le tomé un seno en la boca y con la lengua le acaricié el pezón, grande y rosado. Ella se retorcía y me empujaba con las piernas para que la penetrara. - Cógeme, cógeme... - Me gritaba mientras yo seguía apoyándole sólo la pija en la concha. - ¡¡¡No seas malo, cógeme ahora!!! En ese momento la puerta del baño se abrió y entró María. Yo no dejé de ocuparme de Ana y seguí chupándole las tetas hasta que en una fuerte embestida le metí la pija hasta el fondo. Ella pareció acabar en ese momento y gritó y comenzó a moverse. María que no quería perderse la acción se acercó a Ana y le dió su concha para que se la chupara. Allí estaba yo, cogiéndome a la amiga de mi mujer, mientras ella le chupaba la concha. Empujé con más fuerza todavía, cada vez más fuerte. - ¡¡¡Sí, cógeme, cógeme, más, más!!! Sentirla acabar fue fabuloso ya que se sacudió toda y gritaba como si fuera la ultima vez. Casi acabo allí mismo pero vi a María que estaba allí expectante. - Ven ponte en cuatro. - Le dije, mientras sacaba mi pija de la concha de Ana en medio de sus lamentos, sin demorarse María se dio vuelta y me puso su hermoso culo a mi entera disposición.
Ana ni lerda ni perezosa se dio vuelta y comenzó un 69 con María mientras yo le lubricaba el ano. Sin darle tiempo a protestar comencé a meterle la pija en el culo a María. Era increíble lo bien que se sentía y como me gustaba cogérmela por atrás, podía sentir que me apretaba la pija, el esfuerzo que costaba metérsela al principio, cómo pegaba pequeños grititos hasta que se acostumbraba. No le di tiempo y comencé a cogerla cada vez más rápido. Me encantaba ver mi pija salir y entrar en el culo de María, era fabuloso. A todo esto Ana seguía chupándole la concha y cada tanto le metía un par de dedos. Podía sentir que estaba a punto de acabar, la excitación era fabulosa, me encantaba todo esto. Me encantaba que mi mujer se estuviera acostando con otra y que yo también pudiera cogérmela. Me gustaba que ella compartiera el sexo de esa manera. Estaba en esos pensamientos cuando por fin acabé. Esta vez fue mucho más intensa que la vez anterior y pegué un grito fuertísimo, mientras derramaba todo el semen en el culo de María para que Ana se lo chupara. Nos quedamos otro rato en el piso del baño, totalmente exhaustos y luego nos bañamos los tres juntos.
       Comentario de EKILIBRE Añadido en Julio 6, 2010 Ver Comentarios 6      
¿Como lograr trios?
 Aunque aun no hemos tenido un trío HMH, consideramos que un trío con un hombre debe ser muy fácil, prácticamente solo hay que pedirle a él verbalmente y muy probablemente el hombre elegido dirá que si.
 
Nos queremos centrar mas en como, según sus experiencia seria mas exitoso convencer a una mujer en participar en un trío.
 
Sentimos que hemos tenido "suerte" al estar con mujeres que nunca habían experimentado una actividad como esta, y es mas, no se han arrepentido. Es alentador saber que logramos esto, con o sin estrategia, y el sentimiento de realización que nos queda deseamos volver a sentirlo. Por eso nuestro esfuerzo en querer encontrar una forma de repetirlo. Encontrar un forma de volver a obtener un logro mas de pareja. 
 
Románticamente podemos afirmar que la conquista es un proceso intuitivo, lleno de errores, caídas, levantadas y luego éxitos. Sin embargo para nosotros es divertido poder establecer un plan que nos pudiera llevar a un avance mas rápido y que nos permita gozar mas del contacto, por eso quisiéramos conocer las experiencias de cada pareja para lograrlo, a lo mejor se parecen a las nuestras y descubriendolo lograríamos establecer una pauta que logre un acercamiento mas exitoso en un próximo intento de conquista.
 
La estilo que hemos probado y claro está colocandolo siempre en un contesto favorable, es que EKILIBRE.HE le diga a la mujer que nos interesa, no importa si es bi o si es hétero, que ella le gusta a EKILIBRE.SHE. 
 
Por lo general la mujer ha quedado sorprendida, pero eso a nuestro parecer permite que halla una ruptura de un cierto prohibicionismo moral, y es como si se le estuviera dando permiso a ella para que sea sincera con nosotros.
 
Luego siendo sinceros, a quien no le gusta el contacto físico y sexual...
 
¿A uds. como les va con este tema?
       Comentario de BORIMEX2 Añadido en Diciembre 21, 2009 Ver Comentarios 0      
Una estudiante de mi jefa
 Era asistente de un departamento academico en la Universidad,
y como encargado del area de soporte técnico y tecnología,
era común que los profesores me mandaran llamar para arreglar
las computadoras en los salones donde daban clase. 


En aquel entonces yo estudiaba la maestría, y el trabajo
no era tan complicado, realmente los maestros eran un poco
limitados en su dominio y me llamaban por casi cualquier
situación. Siempre me fastidiaba cuando me mandaban llamar
porque normalmente era una tontería que era demasiado
fácil de arreglar. 


Así que aquel jueves a eso de las diez y media de la mañana
me llamaron a la oficina para subir al tercer piso. En esta
ocasión era mi jefa, la coordinadora de área la que estaba
dando clases. La computadora del salón no funcionaba.
Comencé a revisarla, y nada funcionaba, era extraño porque
todo parecia normal. Me puse a revisar los cables y extrañamente
el cable de red estaba ligeramente sacado, no completamente
y ese era el problema. Senti entonces una mirada. 


Levante la mirada preguntándome quien habría desconectado
el cable. Una chica, de acaso apenas 17 o 18 años me miraba
con un poco de ansiedad. Sonreí y ella me devolvió nerviosa
la mirada. 


Conecté el cable, verifiqué que todo funcionaba, y salí.
Mirando de reojo un par de veces a esta chica. 


Salí del salón y me sorprendí de ver que ella le pedía a la
maestra permiso de salir un momento con la excusa de ir al
baño. 


Se acercó ella y me saludo, y sorprendiendome me dijo, “por
favor no le digas a la maestra que desconecté la compu.”
Sin darle importancia contesté “no te preocupes, sólo
que no se repita, sale?”. Y sin pensarlo bajé las escaleras
a la oficina que compartía con otros asistente. 


No le dí mucho pensamiento a lo ocurrido, hasta que a media
tarde tocan a la puerta de la oficina y fui a abrir. Y me encontré
con ella. No la había descrito antes pero, ahí estaba ella,
con sus ojos, su piel aperlada, delgada, petite dirían
algunos pero yo diría que estaba justo como debía estar,
con sus zapatos altos daba una buena impresión con sus piernas
torneadas en esos jeans, y una sonrisa indiscretamente
coqueta. 


“Hola, me dijo la maestra que te podía encontrar aquí, le
dije que tenía problemas para encontrar las cosas en el
curso y me dijo que tu podías ayudarme” me dijo. “Claro,
pasale” respondí. 


“Pero no puedo ahora, será que puedes en la tarde, como a
las 6?” me aclaró. “Bueno, está bien, aquí te veo”. 


Me quedé extrañado, normalmente salia a las 5 pero como
tenía tareas y proyectos que avanzar de la maestría, opté
por decirle que si. Además de su sonrisa, tenia un aire extraño,
sensual cuando me lo pidió. 


Traté de no pensar más al respecto y concentrarme en lo que
tenía que hacer, pero su sonrisa y esos ojos hermosos se
me venían a la mente más frecuentemente de lo que me hubiera
gustado. 


Llegaron por fin las 6 y yo seguía trabajando, cuando a las
6 y media tocaron a la puerta. 


Abrí y era ella, pero estaba vestida diferente. Tenía una
blusa negra un poco escotada, y una minifalda. Me saludo
y volteo alrededor de la oficina viendo si no había nadie.
Ya para esa hora todos habían desaparecido. Sonrió me dijo
“la verdad no quiero ver nada del curso, simplemente lo
dije para ver si saliamos, ¿estas ocupado?” En verdad no
había podido avanzar mucho por lo que respondí que a dónde
quería ir, y ella respondió a cualquier lado. 


Bueno, pensé, así que caminamos al frente de la universidad
a tomar algo y comenzamos a platicar de todo y de nada. Y no
podía dejar de mirarla, nos fuimos al parque donde pudimos
ir conociéndonos un poco más, hasta que me atreví y la besé.



Ciertamente no era yo un polluelo en esa época pero definitivamente
esto que me estaba ocurriendo no era común y me tenía todo
excitado. 


Aprovechando la oscuridad del parque , me atreví a tocarle
los senos a través de la blusa a lo que ella respondía besándome
más apasionadamente. Estuvimos así algunos minutos,
hasta que abri los ojos de nuevo y reconocí que teníamos
que cambiar de lugar, a lo que le dije “ven, tengo que ir a
la oficina por unas cosas que dejé”. 


Y ni tardo caminábamos rápidamente de regreso a la universidad,
sin hablar, casi corriendo, escuchaba sus tacones , tomados
de la mano, sintiendo el deseo en los dedos del otro. 


Llegamos a la oficina, y ya todos habían salido, serian
como las 8 y media de la noche, no había maestros tampoco.



Ni bien cerré la puerta y ella se me abalanzó encima besándome
a lo que respondí con fuerza, apretandola fuerte hacia
mí. La cargue y la senté sobre uno de los escritorios, sus
piernas alrededor mío, besándonos apasionadamente,
como locos por el deseo que habíamos alargado. 


Mi mano exploró por debajo de su blusa, su espalda, al sentir
su piel, ella se estremeció, sensible a mis dedos que la
recorría, de arriba abajo. 


Comencé a besar su cuello, dando pequeños mordiscos, tengo
que reconocerlo, soy tremendamente oral. Chupando y bajando.
Su blusa me estorbaba, de un tirón la levanté y se la quité,
y estaba ahí, en mi escritorio, con un bra negro, escotado,
muy sexy. Me fui a ellos , saboreando su piel, disfrutando
ese lugar donde sus senos se unen. Acariciándolos con las
manos. 


Ella apoyaba sus manos en el escritorio, echando su cuerpo
hacia atrás, dejando que disfrutara de sus senos. No pude
más y liberé esos senos, que cabían perfectamente en mis
manos, y comencé a chupar sus pezones, morderlos despacito,
apretarlos con mis labios. Mientras escuchaba su jadeo
que me incitaba a seguir, a comermelos todos. 


Mi mano comenzó a bajar, la meti debajo de su falda y encontré
una panochita bien húmeda, deliciosa, comencé a frotar
a través de su panty y ella comenzó a jadear más… Yo estaba
como loco, durísimo, con unas ganas tremendas… Estuvimos
así un rato hasta que no pude más. 


Me abrí el cinturón y dejé libre mi verga que necesitaba
espacio para estar y un lugar húmedo y caliente para penetrar.



Le quité su panty e hice que se parara y se volteara, me acerqué
a su oído mientras es iba doblando sobre el escritorio y
le susurré, “lo quieres”, mientras presionaba mi verga
entre sus nalgas. “Si por favor, métemelo ya”. 


Eso fue suficiente, ella sobre el escritorio, con sus senos
sobre mis papeles y yo detrás, colocando mi verga en su entrada
y así, de un solo golpe lo metí hasta el fondo. “Aaaaah, siiiiiiiii”
la escuché gemir. 


Y yo la sentía, húmeda, apretada, caliente alrededor de
mi verga. Estuve así unos instantes disfrutando de la sensación.
Y luego comencé a sacarla, lentamente, para seguir, adentro
y afuera, en un ritmo que iba creciendo, poco a poco, mientras
acariciaba su espalda, su trasero, veia su faldita levantada.
Dejándonos llevar por el placer. 


“Sigue así, así, así” ella me decía, en el vaivén de nuestra
cintura, mientras la penetraba, disfrutando cada golpe
con sus nalgas deliciosas, redonditas, escuchando el
sonido de nuestra piel chocando, entrando y saliendo de
ella. 


El olor a sexo era intoxicante, hacía que el deseo siguiera
creciendo. 


A momentos bajaba el ritmo, para poder aguantar más y sentirla
por más tiempo, pero ella de inmediato se quejaba, “sigue
por favor, no pares, sigue” y unos instantes después volvía
de nuevo. 


Ella ya estaba toda inclinada con los brazos apenas sobre
el escritorio, y yo se lo empecé a meter más y más fuerte.



“¿Quieres más” y ella dijo “quiero todo, dame fuerte no
pares”, a lo que me volvió loco y seguí metiéndosela mas
y mas y mas duro. 


Sus gemidos se fueron haciendo cada vez más fuertes, sabía
que se iba a venir muy pronto y decidí apretarla duro, haciendo
que sus nalgas se juntaran con mi verga, jalándola hacia
mi. Más y más rápido. 


“sigue sigue , casi” escuchaba, pero estaba yo fuera de
mi, metiendosela tan fuerte y rapido como podia, siguiendo,
tensando mi cuerpo, sintiendo como su panochita recibía
mi verga dura y lista para explotar. 


De pronto se levantó tomando mis brazos y aventando su trasero
hacia mí, tensandose todo mientras un gemido ahogado salía
de sus labios “aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah”
y los espasmos del orgasmo que de inmediato hicieron que
mi verga explotara vaciando toda mi leche dentro de ella,
aaaaaaaaaaaarrrrrggggggggh. 


Caimos los dos rendidos sobre el escritorio, jadeando,
exhaustos, intensos. 


“Por cierto, mi nombre es Katia” me dijo casi en un murmullo.
       Comentario de ALIOCHA Añadido en Agosto 3, 2009 Ver Comentarios 3      
Fiesta en el Velvet
Anoche (sábado) estuvimos en la fiesta del Velvet en Miami. Llegamos tarde, después de la medianoche, lo cual implicó pagar US$135, también seguramente porque la membresía estaba vencida. Había una cola larga para entrar, pero no demoró mucho.

Inmediatamente entramos notamos el ambiente de rumba que había. Mucha gente, buena música.Dejamos nuestra botella de vino en el bar y, con paciencia con el bartender, pudimos bebernosla durante la noche.

Son dos ambientes. Uno con música latina, con la pista de baile abarrotada, mujeres bastante lanzadas y un ambiente caliente. En la otra pista, la música americana, la gente linda, sexy, menos desorden, pero muy agradable, con mujeres hermosas bailando desnudas (hhuumm). También había hombres muy bien parecidos -aclara Mrs-. Aunque, al llegar, nos tocó una pareja al lado y la mujer estaba bien celosa de todo lo que el marido miraba... mal lugar para ser celosa.

Había muy pocas mujeres disfrazadas de hawaianas... y el "dress code" que dicen en la web es exigido en forma estricta, no fue aplicado para nada... mucho hombre en blue jean y t-shirt... algunos en pantalón corto.

Pero la mayoría sí estaba bien vestida ...
 
Después de haber bailado un par de horas, llegó el momento de ir a los cuartos de juegos. "Bumper to bumper" para entrar a los lockers. Adentro, lleno de parejas deambulando por los corredores... nos encontramos con un par de parejas amigas que no sabíamos están metidos en este cuento también. Ellos estaban un poco cohibidos... a nosotros no nos importó, después de todo estamos juntos y bien casados.

Finalmente nos decidimos a entrar al cuarto de sexo en grupo. ¡¡¡Había cola para subir a las camas!!!!. Así que allí, recostados contra la pared, vimos a los "afortunados" por un rato hasta que decidimos nosotros también disfrutarnos el uno al otro, allí contra la pared... hhmmm ... rico. Una pareja se desplazó a los pies de otras dos... él recibiendo oral de su esposa, ella masturbada por un tercero, y él dándole oral a la esposa de otra pareja. 

Y ya eramos los primeros en la "cola", así que pudimos subir a las camas.. en un rinconcito seguro para quienes, como nosotros, no hacemos "swap" de ninguna forma. Pero -por supuesto- el hombre de al lado no sabía esto... y en dos ocasiones Mrs. le retiró la mano hasta que ya Mr. se la retiró bruscamente y el hombre enendió que le estabamos diciendo que NO!!!. Entendido esto, no hubo más problema y el señor se dedicó a su propia esposa.

Pero habíamos tenido un encuentro con un tipo muy simpatico y bastante tomado, que nos felicitó, y se mostró amable y afectuoso. Más adelante nos dimos cuenta de que su esposa andaba por allí sola, mientras Mr. simpatía coqueteaba con todo el mundo. 

Pues bien, allá en las camas nos los encontramos, cerca a nuestro rinconcito para "no swap couples - not even soft swingers" y él fascinado en un threesome... la esposa, sentadita, mirando, envuelta en su toalla, con una cara de pocker. Ooopsss.... no entendimos.. ¿a qué va ella?.

Pues bien.... siendo las 3:30 a.m. salimos del Club, con la sensación de haber estado en una excelente fiesta.... con ganas de repetir el próximo sábado. Durante la semana estuvimos en el TRAPEZE pero no encontramos ambiente de rumba... la gente bastante ordenada... ¿aburrida?.... Pero creemos que no es justa la comparación entre TRAPEZE un miércoles o jueves, y VELVET un sábado. Así que nos tocó ir al TRAPEZE este sábado... hhhmmm... vamos a ver...

PS. Es jartísimo andar descalzo... termina uno con los pies pegachentos... gasss!!!!
       Comentario de SEXYNIGHTSCCS Añadido en Julio 25, 2009 Ver Comentarios 5      
Relatos Eroticos: (1. en el concierto....)

EN EL CONCIERTO

 

Casi por casualidad, mi novio y yo habíamos acudido a un concierto de rock, nos habían regalado las entradas a través de un amigo. El caso es que allí nos presentamos los dos sin ser muy seguidores de ese tipo de música.

 

El concierto se celebraba en un pabellón de baloncesto, no muy grande por cierto, pero nos quedamos muy sorprendidos cuando al llegar a las puertas había una fila enorme de gente esperando para entrar, desde luego había más expectación de la cabría esperar...

 

Tanto Daniel (mi novio) como yo, no habíamos acertado en los pronósticos del tipo de música y mucho menos con el tipo de gente que allí se congregaba, casi todos chicos más jóvenes que nosotros y muy distintos a nosotros en todos los sentidos, amantes de las motos, el rock, las litronas, alguna pastilla y seguro que bastante más violentos de lo que podíamos imaginar.

 

Nada más llegar a la cola uno de ellos hizo un comentario sobre mí

- Mira que rubita ¿está buena eh?

Me agarré fuertemente del brazo de Daniel, sabía que se podía irritar por eso, pero muchas veces he intentado convencerle de que no se metiera en un lío por culpa de un simple comentario sobre mí, pero lejos de hacerme caso, se enfrentó a aquel chico que no debía tener más de 17 años.

 

- ¿que te pasa a ti pendejo? -le dijo en tono amenazante muy propio de su chulería.

El chico y los que estaban alrededor se rieron. Parecía inevitable que aquello acabase en bronca y volviendo a tomar a Daniel por el brazo tiré de él hacia dentro del pabellón intentando poner fin a lo que se avecinaba. Aún podían oírse las risas de aquellos chavales cuando desaparecíamos entre la gente, afortunadamente no pasó nada más.

 

Yo le dije a Daniel que no hiciera tonterías, que sabía lo hombre que era y que no tenía que demostrármelo, que enfrentarse a esa gente traería problemas para él y nada más, así que sería mejor divertirnos y disfrutar del concierto.

 

Al final pudimos entrar en el abarrotado pabellón en el que no cabía ni un alma más, estábamos tan apretados que podía olerse la humanidad y el calor se cortaba con cuchillo.

 

Desde luego no encajábamos para nada en ese tumulto y yo ni siquiera iba vestida acorde a las circunstancias ya que llevaba un vestido blanco corto en vez de haberme puesto unos vaqueros mucho más apropiados para ese tipo de eventos.

 

Total que el concierto comenzó entre ensordecedores gritos del líder del primer grupo que saltó al escenario para goce de todos los jóvenes que allí se congregaban y que vitoreaban y saltaban al ritmo de la batería.

 

No paraba de entrar más y más gente en aquel abarrotado local y cada vez estábamos más apretujados, podía notar como a mis espaldas alguno se apretaba a mí más de la cuenta aprovechando la situación, pero lejos de decirle nada a Daniel intenté concentrarme en el concierto y disfrutar dentro de lo posible.

 

El calor era sofocante y apenas se podía respirar entre el gentío. Para colmo los chicos que estaban detrás de nosotros se quitaron las camisas y cuando volví mi cabeza estaba rodeada de torsos desnudos y sudorosos. El grupo, formado por seis o siete chicos me miraban y se reían por mi cara de susto. El más cercano a mi me sonrió y me ofreció dar un trago a su botella de cerveza que con una forzada sonrisa rechacé. Daniel estaba a mi lado y no me soltaba la mano pero era ajeno a lo que pasaba a mí alrededor.

 

Cada vez me adaptaba mejor a la ensordecedora música cuando uno de los chicos del grupo me dijo al oído:

- Oye quieres un polvazo...

 

Yo me hice la desentendida, no quería problemas, sabía lo celoso que se pondría Daniel y no le contesté. Pero él insistió:

- Digo que estás muy buena...

 

Volví a hacerme la sorda y dejar pasar aquellos comentarios como si no fueran conmigo. Pero como aquel chico no tenía bastante colocó una de sus manos en mi culo y empezó a sobármelo descaradamente, di un bote y Daniel me preguntó:

- ¿Que pasa?

- Nada, nada....

 

En buena hora nos metimos en aquel lugar, pero ¿cómo no nos habíamos marchado cuando llegamos a la puerta?

 

La mano del chico volvió al ataque, me puse de costado y le dije con cara seria que se detuviera si no quería problemas.... Aquello pareció divertirle aún más y se lo comentaba a sus amigos que reían a carcajadas...

Volvió a comentarme al oído:

- Te voy a follar bonita, te la voy a meter hasta el fondo....

 

Me volví, puse mi cara lo más seria que pude y le contesté:

- Detente ya, si no quieres que se lo diga a mi novio... ¿vale?

 

A todo esto Daniel seguía de mi mano pero sin percatarse de nada, seguía mirando tranquilamente el concierto.

- Díselo a tu novio, así aprenderá como se folla a una rubia como tú. - insistió mi acosador.

 

Volví mi mirada hacia delante, más asustada que otra cosa, ya que imaginaba que Daniel se daría cuenta de todo y aquello podía terminar en algo muy desagradable para nosotros, pues los chicos eran seis o siete...

- Oye ¿el culito lo tienes virgen?

Otra vez hice oídos sordos....

- Me gustaría metértela por ese culito y que vieras como entra una polla de verdad....

 

Sus palabras cada vez más fuertes estaban empezando a ponerme cachonda de verdad, yo quería concentrarme en el concierto y olvidarme todo, pero el chico continuaba una y otra vez, para colmo su mano volvía a sobarme el culo pero esta vez apretujando mis posaderas con toda la cara del mundo, le daba igual todo, seguramente de lo medio borracho que andaba ya. Yo no entendía muy bien que pasaba dentro de mi cuerpo, pero lejos de rechazar a aquel extraño, sentía cierta sensación de gusto por sus palabras, por su atrevimiento, por sus caricias....

- Muñeca, debes tener el coño bien mojadito ¿a qué sí?

 

Daniel me miraba de vez en cuando y me sonreía, ajeno totalmente a la situación, ¡si tú supieras! - pensaba yo...

 

El chico se apretujó contra mi cuerpo y podía notar su abultado paquete contra mi culo, sus manos fueron subiendo de mi culo por mi cintura para llegar a mis pechos que comenzó a acariciar por los costados, para luego tocarme las tetas a placer, primero suavemente y luego con más fuerza hasta pellizcarme los pezones por encima de la tela del vestido. Como yo no llevaba sujetador el contacto de sus manos contra mis tetas era delicioso para él y también, aunque me pesara, era delicioso para mí..

 

Intenté por todos los medios separarme de él:

- Párate ya, cabrón.. - le corté quitándole las manos de encima bruscamente.

Entre todo el lío Daniel al fin se dio cuenta que algo sucedía:

- ¿Que pasa?

- No, nada, que me han empujado... - contesté quitando importancia al asunto para evitar males mayores.

Daniel se volvió hacia los chicos:

- Oye ten Cuidado, no Jodas ¿eh?

El chico que estaba detrás de mi se envalentonó y también se encaró con mi novio.

- ¿Que dices mamón de mierda? ¿Quieres ver como te pongo en tu sitio?

Agarré fuertemente la mano de Daniel, porque sabía que iba a empezar una revuelta que se iba a descontrolar.

 

A ver, venga, empieza ¿a que esperas? - se ponía todo gallito Daniel.

- Déjalo cariño, por favor... solo me han empujado, sigamos viendo el concierto, no les hagas caso, por favor no te metas en líos.

- me interpuse entre él y los chicos porque sabía que saldría mal parado, si es que siempre se lo digo que tiene la boca muy grande y luego no es consciente del peligro que corre.

 

Las aguas se calmaron, al menos momentáneamente, ya que el tipo volvió al ataque volviendo a susurrarme cosas al oído.

- Lo que le pasa a tu novio es que no se le para, por eso te tiene desatendida, lo que tu necesitas es un buen machete.... tienes que ver que pedazo de polla tengo yo para darte...

Yo tragaba saliva y esta vez ya no me volví para evitar que la cosa acabase en pelea. Yo ya no sabía que hacer, si se lo decía a Daniel se podía armar una buena trifulca, si me callaba estaba a expensas de lo que me hiciera a aquel tipo... Era mejor no hacerles caso, así depondrían su actitud, pero.... ¡qué equivocada estaba!

 

Otra vez mis tetas fueron rodeadas por sus potentes brazos, mientras seguía susurrándome al oído.

- Verás que polvo te voy a echar, vas a ver las estrellas, bomboncito....

Me volví hacia Daniel y le pedí que nos fuéramos de allí.

 

Ahora no cariño - me contestó - va a salir un grupo muy bueno y cuando acabe nos vamos ¿vale?

Estaba metida en un buen lío del que seguro no podría salir bien parada, hice de nuevo oídos sordos a todo lo que me decía aquel chico pero él insistía una y otra vez.

- Me gustas mucho rubita, tengo el machete como una piedra, verás que polvo te voy a echar...

Entre sus frases y sus sobeteos a mis tetas, que cuando me las acarician como él lo estaba haciendo, toco fondo, ya no podía evitar sentirme cachonda y como mis pezones se ponían cada vez más duros.

 

- Vaya tetas que tienes nena, casi no me caben en la mano, duras, redondas, como a mí me gustan...mmmmmm, vaya pezones más duros....

 

Cerré los ojos, pues el gusto me iba en aumento, los latidos de mi corazón se aceleraban y mi chochito empezaba a humedecerse, no podía evitarlo, quería que todo aquello acabase pero por otro lado deseaba que no tuviera fin.

 

Tan abarrotado estaba aquel pabellón, que aunque Daniel mirase de vez en cuando, estábamos muy pegados y no podía ver nada de lo que sucedía. De vez en cuando yo le apretaba la mano ya que no podía tenerme casi en pie debido a las caricias que me estaba proporcionando aquel extraño.

 

Las manos de aquel tipo volvieron a mi culo y siguieron con su labor de sobar y sobar sin detenerse por un segundo, pero más allá llegó su atrevimiento cuando una de sus manos se introdujo por debajo de mi vestido y comenzó a acariciar la parte interna de mis muslos. Se me escapó un suspiro...

 

- Mmmmm, que muslos tienes, suaves, como terciopelo.... verás que bien lo vamos a pasar... - volvió a susurrarme el muchacho.

 

De pronto noté como hurgaba en mis braguitas, desde luego que se proponía quitármelas el muy cabrón, yo intentaba moverme para separarme de él, pero lo hacía con movimientos no muy descarados para que Daniel no se percatara de nada, si en algún momento les pillaba, la cosa acabaría en pelea.

 

- Déjame quedarme con tus bragas bonita, al menos tendré un recuerdo tuyo ¿no? - me decía el tipo mientras seguía intentando bajármelas.

 

Yo me resistía y me sostenía mis braguitas por encima del vestido con la mano que tenía libre, pues la otra estaba de la mano de mi chico.

 

- Para ya, por favor... - suplicaba yo y poniéndole cara de pena.

 

El tipo seguía en su intento cada vez con más voluntad, metió sus dedos en mis caderas bajo mi vestido y tiraba de mis bragas hacia abajo mientras todos sus amigos parecían divertirse y se reían sin parar... La situación les debía parecer muy cómica, pero yo estaba asustada, aunque al mismo tiempo esa situación me provocaba un gusto tremendo, me odiaba a mi misma porque el placer me invadiese, pero era inevitable, ¡estaba atrapada!

 

En el tira y afloja de bajarme las bragas, el tipo lo hizo por ultima vez de un tirón que en el forcejeo llegó a rasgar parte de la tela de la prenda, eso pareció gustarle, así que en vista de que bajarlas le resultaba difícil, lo que intentaba ahora era arrancármelas, tiraba una y otra vez hacia él y mis braguitas iban rajándose cada vez más, las costuras iban cediendo y las braguitas se pegaban a mi piel, al mismo tiempo la tela se metía en mi coñito y eso me proporcionaba más gusto todavía, siguió tirando y tirando, hasta que las rasgó por completo llegando a hacerme daño, quedando prácticamente en una tira pegada a uno de mis muslos, pero el chico dio un último tirón y al fin me las arrancó a la fuerza, haciéndome tambalear hasta llegar a empujar al que tenía delante.

 

Daniel volvió a percatarse de algo, pero no entendía muy bien de que iba todo aquello:

- ¿Que te pasa? - volvió a preguntarme...

- Nada, nada, que he tropezado.- contesté azarosamente.

 

Aquel tipo había conseguido arrancarme las bragas y ahora se las iban pasando entre todos,  olfateándolas y lamiéndolas como gatos en celo.

 

Yo sentía como el aire fresquito se colaba por debajo de mi vestido, que era la única prenda que llevaba sobre mi piel.

De nuevo aquel muchacho introdujo sus manos bajo mi vestido subiendo por la parte exterior de mis muslos.

- Mmmmmm, qué caderitas, que culo tan suave....

Yo cerraba los ojos y aquella sensación me tenía confundida, parecía todo un sueño, pero era real, demasiado real como para poderlo evitar.

 

Daniel, por favor, vámonos - le supliqué de nuevo a mi novio.

 

Espera un poco, media hora y nos vamos ¿vale?

 

Es que tengo mucho calor....

 

No me hacía caso, estaba destinada a caer en las manos de aquellos desconocidos sin desearlo ¿o realmente lo deseaba?

- ¿Tienes calor preciosa? - me decía el tipo - Yo voy a apagar ese fuego, verás...

 

Esta vez sus manos se metieron por la cara interna de mis muslos y comenzó a subir su mano, notaba su calor y su sudorosa mano ascendiendo centímetro a centímetro en mi piel. De pronto noté como uno de sus dedos llegó a mi chochito. Se detuvo, acarició mis ingles lentamente, hasta que su dedo acarició mi húmeda rajita pudiendo captar mi calor. Volvió a mi oído y me dió un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja mientras me susurraba:

- Vaya.... estas caliente, bien caliente y mojada, verás que bien te entra mi dedo....

 

Se volvió a sus amigos:

- Esta zorrita esta que se funde....

 

Su dedo siguió jugando con mis ingles, con mis pelitos y de pronto se introdujo en mi vagina sin dificultad, debía ser su dedo, muy largo por cierto.

 

Fue inevitable que yo soltara un nuevo suspiro y un gemido casi inaudible.

El vestido se me pegaba por el sudor y con su mano libre seguía palpando mi culo, mi cintura y a continuación volver a restregar sus dedazos entre mis tetas. Yo miraba de reojo a Daniel pero no se daba cuenta de nada, pobrecillo... me estaban metiendo mano de lo lindo y él mirando al tendido como si nada.

 

El habilidoso dedo de aquel desconocido se introducía una y otra vez en mi coñito, proporcionándome un gusto tremendo.

- Vaya coñito tan estrecho, que rico, que rico... -me repetía una y otra vez al oído.

 

El tipo dejó de tocarme de repente, por un momento creía que todo había terminado, pero no era así, estaba hablando con sus amigos y preparando alguna otra estratagema. Efectivamente, hizo colocar a sus amigos tapando a Daniel para asegurarse de que no veía nada, además como la gente bailaba y saltaba, tropezábamos una y otra vez y aquello parecía formar parte del tumulto de gente.

 

El chico volvió al ataque pero esta vez no era su mano la que estaba entre mis muslos, era su aliento el que notaba en mi culo, al principio cerré las piernas, pensaba que aquello había ido demasiado lejos y quería detenerlo, al menos en parte, ya que cuando su lengua rozó mis glúteos creí morirme, pero más aún cuando con sus manos separaba mi culo y esa misma lengua exploraba mi agujerito posterior, entonces si que había perdido totalmente los papeles, estaba totalmente entregada. En un abrir y cerrar de ojos aquel chico estaba bajo mis piernas chupándome lo más intimo de mi cuerpo, iba del culo a mi coño una y otra vez, cuando su lengua rozó mi clítoris, un pequeño grito se escapó de mi garganta, afortunadamente parecía sordo, pues en el griterío de la gente apenas nadie lo oyó y mucho menos Daniel que seguía agarrado de mi mano y moviéndose al ritmo de la música.

 

Otra vez aquella maravillosa lengua exploraba mi coñito, instintivamente yo abría más mis piernas y la desconocida lengua continuaba jugando con mi clítoris hasta que inevitablemente me vino un orgasmo intenso y maravilloso.

 

Tuve que apoyarme en el de delante que tampoco se enteraba de nada.

El tipo salió de debajo de mi falda y volvió a chuparme en la oreja al tiempo que me decía.

- Mmmmm, que coño más delicioso tienes.... ¿Que tal? Lo has pasado genial ¿no?, ahora verás que tengo la polla como una piedra, no como la de tu novio.

 

Levantó la parte de atrás de mi vestido y noté como algo duro y húmedo se metía entre mis muslos, sin duda que el aparato era descomunal. Bajé mi mano libre y le agarré de la punta con mis dedos, comencé a jugar con esa maravilla de polla y la restregaba una y otra vez contra mi sexo. Nuestros jugos se mezclaban y él no dejaba de chuparme y morderme en el cuello. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué había llegado hasta allí..? No podía parar, estaba como una moto.... Estaba cachondísima y deseosa de que aquel potente miembro se introdujera dentro de mí, comencé a masturbarlo con mi mano por debajo de mis piernas, notaba como su polla sobresalía de mis dedos, él hacía movimientos hacia atrás y hacia delante para favorecer la maniobra.

Yo no aguantaba más y él parecía que tampoco.

- Quiero metértela, quiero follarte, vas a ver como entra un hierro candente en ese agujerito....

 

La posición casi no lo permitía, ya que los dos estábamos de pie y yo tampoco podía inclinarme mucho hacia delante pues ni había espacio y podía resultar sospechoso para Daniel, en cambio deseaba con todas mis fuerzas que me follaran, lo necesitaba....

 

Seguimos jugando, yo con mis dedos acariciaba su glande y los pliegues de la piel de su impresionante polla, él me mordía en el cuello y apretaba su pelvis contra mi culo, el contacto de su piel contra la mía era impresionante. Nuestras respiraciones iban en aumento y nuestro gusto también.

El tipo volvió a susurrarme.

- Te la tengo que meter, te tengo que follar, aunque sea lo último que haga en mi vida...

 

Eso me encendía aún más y se me ocurrió la brillante idea de decirle a Daniel:

- Cariño, tengo que ir al Baño, no me aguanto...

- ¿Ahora?, pero si no vas a poder llegar, esto está a tope - me contestó.

- Es que no me aguanto...

- Vale, te acompaño.

- No, no, ya voy yo sola, sigue viendo el concierto, así iré corriendo, no te preocupes.

- ¿Sola?

- Si, si, no te preocupes...

 

Así fue como me pude librar por un momento de él, estaba fuera de mis cabales, me estaba comportando como una chiquilla pero no me importaba nada ni nadie, quería sentir aquella polla dentro de mí, así que me di la vuelta, tomé de la mano a aquel tipo que me había puesto tan caliente y salimos corriendo entre el gentío hacia los baños. Sus amigos nos acompañaron, pues no querían perdérselo.

 

Nos costó lo suyo abrirnos camino entre tanta gente, pero al fin lo conseguimos, yo estaba como una moto y no me importaban nada los golpes y roces que nos dábamos al pasar entre tanta gente. Al fin llegamos a los servicios, los de las chicas estaban completos y había fila, entramos en el servicio de los hombres y tan solo había dos chicos. Mi acompañante les dijo algo que les hizo salir de allí sin rechistar, y sus amigos hicieron guardia en la puerta para que nadie nos molestase. Allí mismo en el centro de aquel maloliente lugar comenzó a meterme mano por todos lados, esta vez sin ningún impedimento y yo naturalmente me dejé hacer. Nos besamos como dos condenados, jugando con nuestras bocas y nuestras lenguas, su mano se metía bajo mi vestido y acariciaba los pelitos de mi pubis, luego su dedo jugaba con mis labios vaginales...

- Fóllame, fóllame. - le rogué.

 

Abrimos la puerta de uno de los urinarios y a pesar de estar mugriento no me importó lo más mínimo, estaba tan deseosa de ser poseída por aquel extraño que no me importaba nada. El tipo se bajó los pantalones hasta los tobillos quedando desnudo frente a mi, me encantó ver su torso desnudo y sudoroso, su polla completamente en erección y una cara de vicio fuera de lo normal. Empezó a desabotonarme el vestido, lo hacía con tanta rudeza que me arrancó dos botones, tuve que terminar yo de quitármelo para evitar salir medio desnuda de allí. Lentamente me solté todos los botones de mi pequeño vestido hasta quedarme completamente desnuda frente a aquel desconocido y sus cinco amigos que estaban a las puertas de ese pequeño recinto para no perderse detalle.

 

- Mamita, que buena estas.... que cuerpo.... - repetían todos.

El tipo se quedó mirándome de arriba abajo, admirando mi desnudez. Su polla apuntaba al techo y yo la deseaba tener dentro de mí cuanto antes. Le entregué el vestido a uno de sus amigos y me agaché frente a su polla, comencé a jugar con ella, la tomé por su base con mi mano y con mi lengua subía y bajaba por su parte externa, él cerraba los ojos y yo le sonreía....

- Como me pones pedazo de puta....

 

Sus palabras podían sonar de lo más groseras en otro momento, pero a mí me encantaba oírlas, realmente me sentía como una puta y en ese momento lo era...

 

Seguí jugando una y otra vez con su erguida polla hasta que me suplicó que me la metiera en la boca, no le hice sufrir mucho más y empecé a hacerle una mamada monumental, aquel enorme instrumento desaparecía dentro de mi boca hasta llegar a mi garganta y mi cabeza subía y bajaba una y otra vez...., de vez en cuando me la sacaba de la boca para observarle y dedicarle una maliciosa sonrisa.

- Sigue zorra, sigue... que te gusta comértela... que bien lo haces....

 

Seguí un buen rato dale que te pego comiéndome aquel enorme falo, recreándome con él, hasta que el tipo se sentó sobre la taza del water y me dijo:

- Ahora súbete aquí muñeca que vas a ver lo que es tener una polla bien adentro.

 

Obedecí como una niña buena, me incorporé, me di la vuelta dándole la espalda y abriendo mis piernas todo lo que pude al tiempo que me agarraba a las paredes de ese habitáculo, me senté sobre aquel excitado muchacho, agarré la punta de su miembro con mis dedos y lo orienté hacia mi coñito, primero lo pasé de arriba abajo por mis labios vaginales y mi cuerpo se estremecía por esa sensación de gusto que no podía detener, de un golpe me senté sobre él sintiendo como se metía centímetro a centímetro dentro de mi. El gusto era increíble...

- Ahhhhh, Dios, que gusto..... - gemía yo.

 

Empecé a cabalgar sobre aquel poderoso miembro viéndolo desaparecer dentro de mi chochito, parecía increíble que aquello entrase con tanta facilidad, pero yo estaba tan cachonda y tan mojada que me entraba de todo.... El chico me apretujaba las tetas mientras su pelvis se movía hacia atrás para luego apretar e intentar atravesarme con su caliente daga. Nuestros cuerpos sudaban, nuestras lenguas se enredaban y nuestros cuerpos se fundían en un magnífico polvo.

- Toma, toma, toma... - repetía una y otra vez mientras me penetraba.

 

Los músculos de mi vagina se apretaban contra su poderoso miembro y mis manos se aferraban a las paredes, sus amigos nos jaleaban sin parar y se masturbaban delante de mí, la vista era espectacular, ver a cinco tipos delante de mí haciéndose la paja era maravilloso.

 

El tipo me seguía follando con gran maestría, todo su cuerpo se arqueaba, se echaba hacia atrás para volver a clavármela bruscamente...

- Si, si, fóllame, fóllame... -gritaba yo.

 

El espectáculo debía ser increíble y los chicos no se limitaban únicamente a masturbarse, pues comenzaron a acariciar mis muslos, mis tetas, mi coño... Yo cerraba los ojos e intentaba sentir todas esas caricias que me maravillaban. No pude aguantar más y dando fuertes resoplidos tuve un orgasmo en medio de jadeos y gemidos.

 

En pocos segundos estaba rodeada por los seis chicos, uno me estaba follando y de qué manera, otro me chupaba las tetas, otro los muslos, alguno hasta mis pies... que gozada, que maravilla...

- Uff, ufff... Guaauuuu... - resoplaba el que tenía debajo y que me estaba penetrando hasta las entrañas.

 

El muchacho seguía en su empeño de destrozarme y vaya si lo hacía bien, sus músculos se tensaban y sus dientes mordían mi cuello, yo miraba hacia abajo para ver desaparecer su preciosa polla dentro de mi coñito insaciable.

 

De pronto frenó en seco, dio una última embestida dentro de mí y se corrió abundantemente dentro de mí mientras repetía una y otra vez:

- Que polvo, que polvo, Dios, que bien follas.....

 

Giré mi cabeza y seguí besándole mientras él permanecía inmóvil y sintiendo los últimos coletazos de una larga corrida dentro de mi coño. Yo no quería que acabase tan pronto, necesitaba más y más y más, estaba tan caliente que no tenía suficiente con ese polvo.

 

El tipo me agarró por las axilas y nos separamos al tiempo que les decía a sus amigos:

- Joder como folla esta tipa, pasen por taquilla que vamos a cobrar...

Ni cortos ni perezosos fueron sentándose uno por uno sobre la taza del water y yo sobre cada uno de ellos para sentir sus grandiosas y juguetonas pollas juveniles.

 

El primero, el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto fueron pasando por la piedra y con cada uno de ellos yo gozaba más y más, me hicieron correrme varias veces, en unos polvos de los más salvajes. Mientras uno me follaba los otros me acariciaban, me mordían, me besaban, me chupaban por todos lados...

Mi primer acosador y líder del grupo jaleaba a sus amigos:

- Follarla bien, darle caña, que está necesitada....

 

Ellos se animaban más y más y al mismo tiempo yo estaba en la gloria, nunca me habían hecho gozar de esa manera.

- No pares, no pares, que esa puta no tiene bastante... - repetía el líder al amigo que yo tenía debajo.

 

Así terminaron todos bastante agotados, incluída yo, porque a pesar de tener todos los músculos agarrotados y mi sexo más que irritado, quería más y más, follar a lo salvaje como nunca había hecho. En vista de que mis pensamientos parecían ser leídos por mi primer amante, alcanzó a decirme:

- Verás bonita, ahora te voy a meter este pollón por el culo y vas a ver las estrellas...

 

Me asusté, francamente, ya que apenas lo había intentado una vez con mi novio y no fue muy gratificante, pero por otro lado quería pasar por ese nuevo reto y ser sodomizada era lo que más deseaba en ese momento, pobre de mí, me había convertido en una muñeca, en un títere de todos esos tipos.

 

Me hizo tumbarme boca abajo sobre la taza del water y apoyar mis manos contra la pared, escupió sobre sus dedos y me restregó la saliva por mi estrecho culito, primero un dedo, luego dos y hasta tres, lo que hizo que mi agujerito se dilatara rápidamente.

 A continuación colocó su glande entre mis posaderas y empezó a forzar la entrada suavemente, hasta que la cabeza de su enorme miembro entró por completo. Yo chillaba, el dolor era punzante, pero poco a poco mi esfínter se iba relajando, para convertir ese dolor en un gusto que iba en aumento. Él continuó metiendo solo la punta mientras me agarraba por las caderas. Después seguía apretando para que centímetro a centímetro se fuera colando. Mis gritos debían ser ensordecedores, aunque dudo que nadie, aparte de los que estábamos allí, pudiera oírlo pues la música del concierto tapaba cualquier otro ruido.

- Bien bonita, ahora vas a ver como te entra toda en ese precioso culo.... - me dijo.

 

Me agarró fuertemente del pelo, tiró hacia él y de un golpe me acabó de meter todo su aparato en mi dolorido culito. Creo que perdí la noción del tiempo, no sé si incluso llegué a perder el conocimiento, pero de pronto todos mis dolores y escozores desaparecieron para experimentar un gusto que desconocía. Mi espalda se arqueaba y mis caderas se movían al compás para recibir esa daga detrás de mí. De verdad que estaba viendo las estrellas y yo le repetía:

- Sigue cabrón, sigue.... párteme el culo....

Él seguía mis instrucciones y no dejaba de bombear mientras tiraba de mi pelo. Mi vello se ponía de punta y un escalofrío recorría todo mi cuerpo, llegué a no sentir mis dedos, mi cara ardía, era una sensación extraña, pero notaba como se acercaba un orgasmo diferente, empecé a gemir fuertemente, cada vez más fuerte, hasta llegar a gritar, a decir cosas sin sentido, a insultar a todos los que me rodeaban y ese orgasmo me invadió desde la cabeza a los pies... fue increíble.

 

El tipo se corrió dentro de mí casi al mismo tiempo que yo, hasta que sus piernas no le sostuvieron y cayó sobre mi sudorosa espalda.

 

Sus amigos para no ser menos quisieron probar de aquel manjar y uno por uno me terminaron de destrozar el culo con sus largas, cortas, gruesas y estrechas pollas.

 

Me dejaron tirada allí en medio de aquel maloliente lugar, sin ni siquiera despedirse de mí, tan solo riéndose y jactándose de haberse tirado a una tipa con toda la facilidad del mundo.

 

Mi cabeza daba vueltas, me sentía muy mal, sudorosa, sucia por dentro y por fuera, completamente desnuda sobre aquel asqueroso water después de haber sido follada y sodomizada con ganas por seis tipos, sin haberlo buscado, sin ser premeditado, pero comprendí que había caído en la trampa del placer, sin apenas darme cuenta y por una parte sentía remordimientos, pero por otra recordaba el gusto que había soportado y había merecido la pena, al menos como una experiencia que no voy a olvidar y creo que nunca más podré repetir....

 

Me puse mi vestido sobre mi desnudo y sucio cuerpo y cuando volví en busca de Daniel, éste ya no estaba, supongo que después de haber tardado más de una hora, estuvo buscándome por los servicios de chicas, pero entre el gentío no podíamos encontrarnos ni yo a él ni el a mi.

 

Salí a la calle y fui andando con la vista ida, perdida, desorientada, era como si hubiera vivido un terremoto.

 

Hasta que no llegué a casa y me metí en la bañera no me di cuenta de lo que había sucedido realmente....

 

       Comentario de SELECCION Añadido en Noviembre 13, 2008 Ver Comentarios 8      
Parejas Disparejas

Tocando el espinoso tema de las parejas disparejas, hemos notado que al menos en la comunidad latina de cada 10 parejas en 6 ellas son muy bellas y ellos desgraciadamente no se preocupan por su fisico, 2 donde ambos no son precisamente gente que se preocupe por cuidar su apariencia y solo 2 en las que ambos son realmente atractivos, lo malo de esas 2 parejas es que una vive en Cancun y la otra hasta Tijuana por lo que la posibilidad de que se reunan es casi de cero. Caballeros yo Carlos, los invito a que se preocupen por mejorar su apariencia fisica (Yo lo hice) y es que si hablamos de ser "parejos" con nuestras esposas para disfrutar del sexo swinger pues hagamos la tarea y aportemos algo para que ellas realmente disfruten de buen sexo swinger con alguien que les resulte atractivo.


No es muy justo que digamos que como mi esposa es un cromo de mujer yo no me preocupe por mi fisico ya que si quieren disfrutar de mi bella esposa tendran que soportarme. Mas aun el esposo que le pide a su mujer "sacrificarse" por el equipo con tal de poder disfrutar de la bella pareja del amigo que no precisamente hace mucho por su apariencia.


Ya dimos un paso muy dificil todos, apertura de nuestra sexualidad, ahora vamos a hacerlo "lindo" y vamos a empezar una cultura de ser una pareja "pareja" y no una pareja "dispareja"


Gracias por tomarse su tiempo para leer este blog

       Comentario de QUEPAREJA Añadido en Diciembre 15, 2007 Ver Comentarios 3      
nos gusta mirar y ser mirados
Buenos amigos, nosotros somos una pareja que tiene bastantes años de compartir juntos y nos hemos unido a este ambiente en busca de formas alternativas de disfrutar nuestra relación y aspectos específicos de la sexualidad, que nos permitan incursionar en nuevos estadios de un divertimento sin límites.  Dentro de las diversas variables que hemos practicado, la de voyeurs es quizá la que mejores experiencias nos ha traído, partiendo del hecho de que me encanta que mi pareja atraiga la mirada de individuos que se encuentran buscando nuevas sensaciones y aventuras.Aunque dicho placer no ha sido llevado a sus consecuencias más evidentes, es decir, que mi pareja acceda a las solicitudes de quienes se le aproximan, estamos en espera de una buena oportunidad para convertir en realidad esta fantasía.
       Comentario de MIRA Añadido en Noviembre 3, 2007 Ver Comentarios 0      
juegos de seduccion

Solemos jugar juegos de seduccion cuando vamos de juerga, esto es ir juntos a alguna disco y luego separarnos y cada uno se divierte por su lado, si alguien que conocemos nos interesa para pasar a algo mas intimo, generalmetne las propuestas de los hombres para con las muejres van en ese sentido, le comentamos a esa persona que no estamos solos y que dependemos de la anuencia de nuestro compañero/a y lo hablamos entre los tres, si hay feeling pues seguimos, si solo da para una copa y divertirse seguimos en ese sentido, pero todo hablado con claridad, espero comentarios y sugerencias al respecto. Esta idea surge habida cuetna que el ambiente de los clubres o bares sw no nos gusta, no nos sentimos comodos por ello tratamos de hacer estos juegos en sitios tradicionales.